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lunes, 4 de abril de 2016

BUSCANDO A AUDREY DE SOPHIE KINSELLA



Editorial: Puck
Colección: Serendipia
Número de páginas: 288 páginas
Fecha de publicación: 21 de marzo de 2016

Sinopsis
La nueva novela de Sophie Kinsella, autora de la serie Loca por las compras. Una novela fresca, emotiva y extraordinaria sobre una chica valiente que lucha por superar un trastorno de ansiedad. 

A veces el mero hecho de salir de casa puede representar un enorme desafío… 
Desde que sufrió un terrible episodio de acoso en la escuela, Audrey, de catorce años, se niega a dar un paso fuera de su hogar o a relacionarse con nadie que no sea de su familia. Las gafas oscuras y la capucha de la sudadera se han convertido en sus mejores aliadas. Hasta que conoce a Linus, un compañero de videojuegos de su hermano mayor. Y experimenta una fuerte conexión que despierta en Audrey el intenso deseo de salir de su caparazón… 
Un largo viaje acaba de empezar. Por suerte para ella, Audrey no tendrá que emprenderlo en solitario. Cuenta con la inteligencia de su psicoterapeuta, con el cariño de su familia, con el ingenio y el humor de Linus. Pero, por encima de todo, cuenta consigo misma.



Sobre la autora
Sophie Kinsella es el pseudónimo utilizado por la escritora británica Madeleine Wickham para firmar las novelas de la serie Loca por las compras. 

Nacida  el 12 de diciembre de 1969 en Londres, Kinsella se educó en el Instituto Putney y se licenció en Filosofía y Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Oxford, ejerciendo como docente y periodista financiera antes de dedicarse a la escritura y al piano. Se casó con el director de colegio Henry Wickham, con quien tiene tres hijos. 

Escribió su primera novela, The Tennis Party, con sólo 24 años, y desde entonces se ha convertido en un éxito de ventas tanto con las novelas escritas bajo pseudónimo como las que publica con su nombre real y es una de las máximas exponentes del género conocido como “chick-lit”.

Opinión Personal
Esta es una novela que llevaba mucho tiempo esperando ya que soy una gran admiradora de esta escritora londinense y tengo todas sus novelas publicadas en español hasta la fecha, tanto por su nombre real como bajo su pseudónimo. Cuando supe de su primera incursión en el panorama literario juvenil, no dudé en comprar la novela nada más salir a la venta. Y tengo que decir que me ha decepcionado mucho. ¿Por qué os preguntaréis? Bueno, antes de nada dejadme aclararos que yo viví en primera persona la ansiedad, depresión y la agorafobia a la edad de 17 años (solo cuatro más que los que tiene la protagonista). Y digo agorafobia porque es una palabra que no se menciona en el libro pero es el nombre que tiene el transtorno que produce que “A veces el mero hecho de salir de casa puede representar un enorme desafío… como se indica en la sinopsis. Hecho que considero de relativa importancia ya que puestos a tratar un tema tan delicado y, creedme, todavía tabú en la sociedad en la que estamos, pues al menos llamemos a las cosas por su nombre.

Así que como persona que se identifica con la chica que nos presenta en un principio Sophie (y que todavía padece ansiedad generalizada como consecuencia de todo ello), sentí que debía leerla aún con más motivo para saber qué mensaje quería transmitir a los adolescentes que pudieran estar padeciendo lo mismo o ayudar a entender mejor la situación a quienes afortunadamente no saben lo que es. Y lo siento muchísimo pero creo que ha fallado estrepitosamente en el intento.

Coincido con la crítica en que la novela es divertida, amena y los diálogos que mantienen tanto la familia de Audrey como esta con su amigo Linus son muy cómicos, pero no en el contexto de esta enfermedad. Sinceramente creo que no hay que dramatizar en exceso el tema para que se acepte como algo normal que nos puede pasar a todos en algún momento de nuestras vidas y que tiene solución siempre y cuando se trate a tiempo y con ayuda de buenos profesionales y el apoyo de la familia y los amigos. Pero Kinsella se ha ido al extremo opuesto y de un trastorno muy grave que llega a condicionar (y mucho) la vida de una persona, ha recurrido a un tipo de humor que no casa para nada con lo que se siente en un momento así. Lo que me lleva a señalar otro fallo que he encontrado en el libro, a parte de otros que no puedo mencionar para no hacer spoiler (pero por ganas no será), y es la falta de alguna fuente a la que haya recurrido la autora. Por poner un ejemplo, Gayle Forman en su novela “Yo estuve aquí” menciona en los agradecimientos a la chica que tristemente inspiró su obra, a todas las mujeres y hombres que luchan contra la depresión, los trastornos del estado de ánimo y del suicidio, y hace un reconocimiento a la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio. ¿Por qué Sophie Kinsella no hace mención alguna a sus fuentes o personas que hayan pasado por lo mismo? No sé vosotros pero a mí me hace dudar de su credibilidad.

Así que por mi parte, prefiero que siga escribiendo dentro del género chick lit y no vanalice con temas que necesitan otro punto de vista más experto.
Sé que esta ha sido una reseña muy crítica (la más dura y negativa que he hecho hasta la fecha) pero he leído por ahí que como va dirigida al público adolescente, su objetivo es entretener y divertir y no entrar en los detalles de la enfermedad. ¿Perdón? ¿Acaso los jóvenes son estúpidos? Al contrario. Igual que se están publicando novelas que son tremendamente realistas con temas tan serios como el bulliyng, el suicidio, la anorexia o la bulimia, el racismo, entre otros, lo más acertado sería no perder de vista esa realidad y hablar de la ansiedad, la depresión o la agorafobia tal y como son. Al menos para no perder la esperanza de que llegue el día que pueda tratarse abiertamente y sin miedo a seguir siendo considerado como “cosa de locos” o “gente rara”. Conseguir dar un paso adelante y tender la mano a todas esas personas que se recluyen en sus cascarones y que puedan disfrutar la vida como se merecen. Sin miedos y plenitud.


Nos leemos en el próximo post