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miércoles, 4 de marzo de 2015

Literatura Juvenil Parte 2: Sin tabúes

Mi relación con la literatura juvenil va más allá del disfrute de su lectura y sus atractivas portadas. Siento una envidia sana por las historias que narran y l@s chic@s afortunad@s que pueden leerlas justo ahora cuando pueden sentirse un personaje más; verse reflejados en ellos e incluso hacer más llevadero sus tristezas, sus alegrías, sus fantasías, miedos o complejos. La narrativa juvenil de hoy ofrece un gran abanico de temas que una persona de mi edad no podía imaginar en la época de Enid Blyton. Para resolver nuestras inquietudes acerca de temas como la sexualidad, las drogas, padres divorciados o afrentas entre compañeros de clase, o bien tenías la suerte de tener unos padres muy enrollados (cosa bastante improbable, dado que ellos pasaron a su vez por lo mismo en un ambiente aún más represivo) o bien acudías al quiosco más cercano y te comprabas la Súper Pop, Ragazza, etcétera, y mirabas series de televisión como “Sensación de Vivir” o “Al salir de clase”. Lo que era un gran error porque lo único que sacabas de todo ello eran más clichés insufribles sobre ser la más popular, la más guapa, la más lista y con el novio más cañón aunque no tuviese neuronas en el cerebro. Total ya estabas tú para hacerle sentir bien. ¡¡Puaj!! Siempre la misma historia. 

Por ejemplo, volviendo a nombrar la saga de El club de los incomprendidos de Blue Jeans, vemos que en ella encontramos un grupo de amigos que reúne la mayoría de estereotipos con los que los jóvenes se afrontan a su día a día y las largas jornadas de instituto. Y aquí os aviso de que hay spoilers, así que si todavía no os habéis leído los libros, quizá es mejor que no continuéis leyendo. ¡¡Pero leedlos porque son geniales!!

Tenemos a la guapa Elísabet que, a pesar de tener un físico envidiable, no sabe encajar las negativas y padece una enfermedad o trastorno mental que hará tambalear su vida más de lo que ella quisiera. Valeria, la mejor amiga de Elísabet y nueva en el instituto, que al estar enamorada del mismo chico tiene miedo de tomar una mala decisión al respecto, pues sabe que puede perderla. Raúl que aspira a ser director de cine y esconde un secreto a sus amigos. Bruno, escribe cartas de amor porque no se atreve a declararse y expresar sus sentimientos en voz alta. Ester conocerá demasiado pronto que hay hombres que no saben que cuando una chica dice no es NO. Y María o Meri que se considera un patito feo y busca su sitio por su condición sexual.




Un total de cuatro libros ¡Buenos días Princesa!; No sonrías que me enamoro; ¿Puedo soñar contigo?; y Tengo un secreto: El diario de Meri y una novela que el autor dedicó a uno de sus protagonistas para sorpresa y alegría de sus fans, El club de los incomprendidos: conociendo a Raúl, en los que a través de  estos seis jóvenes vivimos la realidad del acoso, la homosexualidad, las traiciones, la extrema timidez, la baja autoestima o el sexo. Todo ello sin ahorrar detalle, sin pelos en la lengua y con un lenguaje claro, conciso, directo y cercano tanto para el público joven como para el adulto.







Porque os puedo asegurar y, con eso me refería a la envidia sana, que cada uno de los temas que se tratan son expuestos con mucho talento y la delicadeza o crudeza (según se mire) que merece cada uno de ellos. Y a mí me reconforta que los adolescentes tengan a mano este tipo de literatura si les puede ayudar a ser más felices; sentirse menos fuera de este mundo o encontrar gracias al fenómeno fan gente como ellos que los comprendan y les hagan más fácil el tránsito de la juventud a la edad adulta.


Lo que me lleva a pensar y compartir con vosotr@s el hecho de que estos chic@s no crecerán (o eso quiero pensar) con los clichés de una sociedad que por miedo, vergüenza, pudor o llamadlo como queráis, se nos impusieron y que ha dado como resultado personas infelices o insatisfechas. Porque eso es lo que veo en la cara de mucha gente de mi edad a no ser que se les haya caído la venda de los ojos o hayan tenido las suficientes agallas para decir basta y tomar las riendas de su vida. Vosotr@s también lo podéis ver: matrimonios infelices que se soportan porque es más cómodo que tener que pasar por un divorcio o, peor aún, por los niños; amistades que solo se aguantan porque se conocieron de pequeños y piensan que sería ofensivo romper esa amistad y conocer gente nueva; personas que por miedo a perder su lugar de trabajo sufren acoso o abusos de sus superiores o algún compañero/a…

Así que dejaros de tonterías y sacudid todos vuestros prejuicios; coged un buen libro como los que se indican en esta entrada o la anterior (os aseguro que os encantarán) y disfrutad como niños con zapatos nuevos.

Porque “La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía.” GANDHI







domingo, 22 de febrero de 2015

Conociendo a "La chica que hay en mí"

Esta es mi primera entrada y, antes de nada, querría aclarar por la descripción que hago de mi blog, que no soy ninguna feminista. Simplemente creo que ha llegado el momento de poner por escrito y dejar constancia en la red, de como me siento ahora que he llegado a cierta edad (treinta y tantos) y una serie de acontecimientos (propios o ajenos a mí), crean situaciones inverosímiles, algunas incómodas y otras que parecen sacadas de una novela o comedia romántica. También es un buen ejercicio de escritura. Pues siempre me ha gustado escribir pero de un tiempo aquí, no es que las musas me hayan abandonado, es que mi imaginación se ha evaporado por completo y creo que esta es una buena manera de intentar recuperarla. Aunque también se admiten consejos, ¡¡por descontado!!
Si nos fijamos en los clichés impuestos por la sociedad en general, de la que reconozco que no escapan libros, películas o canciones que yo misma leo, veo o escucho; en este preciso instante de mi vida tendría que estar casada; con 1,5 hijos; hipotecada de una buena casa con todas las comodidades; gozar de una profesión estable con una buena posición dentro de mi empresa o ejerciendo de perfecta ama de casa, dedicada exclusivamente a su hogar pero "encantada de la vida de cuidar de su marido, hijos y mascota". Respecto al físico sería esclava de las apariencias ante las demás mamás y amistades vistiendo buena ropa y adecuada a mi generación, por supuesto; iría más a menudo a la peluquería; y me pasaría la brocha por la cara con más asiduidad, no ya para estar más guapa (que eso también, claro) sino para enmascarar el cansancio de ser todo lo dicho anteriormente. Uf!! ¡¡Si es que solo de escribirlo ya me siento agotada!!
Y ahí no queda la cosa porque no todo es familia y trabajo. También se supone que tienes una relación madura y cordial con todos: amigos, familia, vecinos, escuela , niños o la cajera del supermercado. Participar activamente y alegremente, nada de caras impuestas de falsas sonrisas, en todos los acontecimientos que requieran de tu presencia. Y como no, ser una excelente amante en el dormitorio.
Vaya, ser un personaje de los que nos han vendido en series como "Mujeres desesperadas"o "Sexo en Nueva York". Porque por mucho que quieran transmitir todo lo contrario con personajes como Carrie Bradshaw o Gabrielle Solís, lo cierto es que detrás o entre ellas siempre habrá una Bree Van De Kamp, una Lynette Scavo o la entrañable Charlotte York. Y estos son solo dos ejemplos, pues incluso en la mítica y para mí queridísima "Friends", Monica Geller también soñaba con casarse, tener hijos y una buena profesión como chef. Y repito que yo misma fui adicta a todas ellas y no me perdí una sola temporada. Pero cuando se trata de tu vida y la venda cae de tus ojos, la realidad es muy cruel y el culetazo que te pegas es de campeonato.

Y de ahí el nombre de mi blog, La chica que hay en mí. 

Estoy casada, hipotecada de un un pequeño piso de dos habitaciones en un cuarto sin ascensor y tengo una mascota. Pero nada más. Ni hijos/as; ni una profesión o carrera profesional asombrosa (estoy en desempleo y sin cobrar ningún tipo de prestación o ayuda); ni gran vida social. Varios factores me han conducido hasta aquí, ya sabéis, la crisis y todo eso. Pero yo creo que la mayor parte se debe a esa "chica que hay en mí"; esa especie de Peter Pan o Campanilla que ve el mundo desde sus jeans y sus zapatillas de deporte; disfrutando de las historias maravillosas que esconden los libros; bailando sola en el salón con las canciones rock de siempre; comiendo chocolate; paseando a su perro; viendo dibujos animados; enamorada desde hace una eternidad de su pareja y soñando con un mundo menos cruel. Por eso no utilizo el apelativo de "mujer". ¡¡Yo todavía sigo siendo una chica!! Una chica sencilla, muy sensible y capaz de ser feliz con poca cosa.

Para resumir y que nos vayamos conociendo poco a poco, aunque con esta entrada no me he quedado corta precisamente; os dejo dos pensamientos que pueden definirme bastante bien y que ya iremos descubriendo sobre la marcha:

"La capacidad de emocionarte frente a las simples cosas no te hace débil, te hace más humano."

"Que no falte un beso que cause temblor,
que no falte una caricia que produzca calor,
que no falten en tu vida UN CAFÉ, UN LIBRO Y UN AMOR."