Fecha
de publicación: junio
de 2017
Género:
Novela Juvenil
Editorial:
Libros de Seda
Número
de páginas: 384
Encuadernación:
Rústica con solapas
Precio:
18,95€ en papel; 7,59€ en digital
Sinopsis
Odio
ancestral y un misterio que impregnan una historia increíble en
Salem.
Salem,
Massachusetts, es la ciudad en la que tuvieron lugar los infames
juicios contra las brujas, y también es el nuevo hogar de Samantha
Mather, que recién llegada de Nueva York junto a su madrastra, no es
recibida precisamente con los brazos abiertos. Sam es descendiente de
Cotton Mather, uno de los responsables de aquellos juicios y, casi de
inmediato, se convierte en la enemiga de Las Descendientes. Y
adivinad quiénes fueron sus antepasadas...
Por
si eso fuera poco, Sam se enfrentará cara a cara con un fantasma de
verdad (aunque sea alguien técnicamente muerto). Atractivo y con mal
genio, quiere que Sam deje de tocar sus cosas. Además, Sam
descubrirá pronto que ella misma es el centro de una maldición
centenaria que afecta a todo aquel que tiene alguna relación con los
juicios.
Sobre
su autora
Adriana
Mather
forma
parte de la décimo segunda generación de los Mather en América y
como tal, su familia ha tenido que ver con muchos de los
acontecimientos históricos de Estados Unidos: la llegada de los
primeros colonos en el Mayflower, las brujas de Salem, el hundimiento
del Titanic, la Guerra de Independencia y en diversos procesos
judiciales. Es copropietaria de una compañía cinematográfica,
Zombot Pictures, con sede en Los Ángeles, que en tres años ha
rodado ya tres películas. El primer papel que consiguió en un film
fue junto a Danny Glover, y estaba muerta del miedo al pensar que
pudiera hacerlo mal. Le encanta la pizza y tiene muchos gatos,
demasiados.
Opinión
personal
Hace
mucho tiempo que no traigo una reseña negativa al blog y
sinceramente no creía que fuera a ser sobre esta novela. Así
se cuelga a una bruja
estaba la primera de mi lista de deseos de todas las novedades que se
publicaban este mes de junio y, una vez leída, puedo constatar que
no merecía tanto la pena como yo esperaba. Es más, en mis ansias
por tenerla no pude esperar a que saliera en papel y compré la
edición digital en Amazon y ahora doy gracias por no haberme gastado
los casi 19€ que cuesta en físico por la decepción que me ha
supuesto.
Samantha
Mather, viaja desde Nueva York a Salem con su madrastra Vivian,
mientras su padre esté en coma y es trasladado de un hospital de la
Gran Manzana a otro que esté más cerca de su nuevo hogar. Un hogar
del que el padre de Sam se fue y que nunca ha vuelto a pisar pese a
que su madre (o sea la abuela de Sam) siguió viviendo allí hasta su
fallecimiento. Ahora la casa de la que fuera su abuela y que no llegó
a conocer recibirá a Sam con más misterios de los que ya alberga a
sus quince años de edad. Ya que Sam tiene el convencimiento de que
está maldita y que siempre le ocurren cosas malas a las personas a
las que quiere como su padre o las diferentes amigas que ha tenido
hasta ahora.
En
Salem conocerá a la señora Meriwether, amiga de su padre y su
abuela, y a su hijo Jaxon, los únicos a los que no les importa su
apellido ni que papel jugaron sus antepasados en la historia. No
siendo así con el resto del pueblo. Pues mencionar el apellido
Mather suscita malas caras y rencores en sus habitantes, sobre todo
en un grupo de jóvenes que se hacen llamar Las Descendientes. Estas
al igual que Sam, descienden de familias muy importantes de la
historia de Salem pero, a diferencia de nuestra protagonista, sus
familiares fueron los que acabaron en la horca, no los que clamaban
justicia y dictaban sentencia.
En
este ambiente de crispación y mal rollo se encuentra Sam cuando a
estas preocupaciones, se añade también un fantasma al que solo ella
puede ver y que parece no tenerle mucha simpatía tampoco.
Bajo
mi punto de vista, con esta premisa y el hecho de que la autora
conociera muchos de los datos históricos de primera mano, todo
apuntaba a que podía ser una fantástica novela sobre las brujas de
Salem con una ambientación única, al desarrollarse toda la trama en
tan emblemática población, y como he dicho, al ser su autora
descendiente directa de una de las familias responsables de los
juicios. Pero todo se ha quedado ahí, en una labor de investigación
y documentación excelente por parte de Adriana pero que no ha sabido
aprovechar en la trama y sus personajes. La narración deja mucho que
desear y faltan muchos detalles, sobre todo de sus protagonistas,
para hacerla más clara y convincente. Sinceramente no hubiera estado
de más añadir más páginas para que todo tuviese más lógica. Me
he quedado con muchas incógnitas por resolver y que para mí eran
básicas para entender bien la historia. En más de una ocasión me
he perdido en lo que estaba leyendo y si he continuado leyendo hasta
el final ha sido en parte por el esfuerzo de invertir en una novedad
antes siquiera que llegara en papel a las librerías cuando no ando
muy bien de dinero; en parte también porque creía que la cosa podía
mejorar y que quizá la estaba juzgando con demasiada premura. Pero
al ver que en el desenlace de la historia seguía tan perdida como a
mitad de ella, para mí supuso un alivio llegar a la palabra fin para
poder dejar paso a otra lectura.
No
puedo poner ningún ejemplo sin estropear la historia pero por
mencionar alguno que no tiene relevancia en este caso, mencionaría
el hecho de que Sam es huérfana de madre y en ningún momento se
habla de ella y de las causas de su muerte o si tiene o ha tenido más
familia a parte de su padre, su madrastra y su abuela fallecida.
Quizá para vosotr@s no tenga mucha
importancia pero para mí es un requisito muy importante conocer todo
lo que pueda del personaje protagonista para entender su manera de
ser, de actuar y sus motivaciones y si hay lagunas o actúa de manera
precipitada sin ningún motivo aparente, pierde muchos puntos para
que me resulte creíble.
Ahora
bien, hay algo positivo que querría mencionar de la novela y es el
hecho de que a pesar de que Sam sufre mucho acoso tanto por parte de
Las Descendientes, como del resto de alumnos de su instituto y gran
parte de los habitantes de Salem (incluido algún profesor), esta no
se deja acobardar y sigue adelante sin esconderse y lucha hasta
llegar al final de tanto misterio y esa “maldición” que cree
arrastrar desde hace tiempo. Un aspecto realmente bueno y positivo
por el mensaje que transmite a jóvenes que pueden estar pasando por
esa misma situación y al que la escritora dedica unas palabras al
final del libro. Aquí me quito el sombrero y le doy mi más sincera
enhorabuena por hacer ver que el acoso no es solo culpa de unos pocos
sino también de la sociedad que lo permite y que por miedo o
ignorancia contribuye a que personas buenas pasen por algo tan
traumático.
Así
se cuelga a una bruja
tenía todos los ingredientes para ser una gran novela con una
ambientación muy potente como es el de las
historias de las brujas de Salem pero que se queda a medio camino y
no consigue su propósito. Quiero pensar que, con el tiempo, quizá
Adriana acabe de pulir esos aspectos que no acaban de convencer en
esta historia si sigue compaginando su carrera de actriz con la de
escritora.
Nos
leemos en el próximo post.

















