¡Hola chic@s! Empiezo la semana con una nueva
reseña y lo hago con una escritora que ha sido todo un
descubrimiento para mí este año 2016. Se trata de la estadounidense
Brittainy C. Cherry y sus dos novelas traducidas al español El
aire que respira y Querido
señor Daniels, de la que os hablaré
de manera más extensa a continuación. Ambas publicadas por
Principal de Libros y que esperemos sigan trayendo más títulos de
esta magnífica novelista porque su manera de narrar es casi poética
y es capaz de escribir sobre sentimientos como el amor, la pérdida y
el descubrimiento de uno mismo de una manera magistral y cautivadora.
Y para muestra, un botón. Vamos a hablar de lo que me ha parecido
Querido señor Daniels.
Fecha
de publicación: 19 de
octubre de 2016
Género:
New Adult
Editorial:
Principal de Libros
Número
de páginas: 320
Encuadernación:
Rústica con solapas
Precio:
18.50€ en papel; 9.49€ en formato digital
Sinopsis
Un amor prohibido entre una alumna y su profesor de Literatura
Ashlyn
Jennings es una estudiante modelo. Adora leer, especialmente las
tragedias de Shakespeare, en las que busca respuestas a las dudas que
la vida le plantea. Ahora, después de haber perdido a su hermana
gemela y con su madre sumida en una depresión, se ve obligada a
trasladarse e irse a vivir con su padre y su nueva familia a
Wisconsin. Allí conoce por casualidad a Daniel Daniels, un hombre
roto. Él ha sufrido dos grandes pérdidas en su vida y está
tratando de superar el golpe, pero cuando conoce a Ashlyn hay algo
que va más allá de las leyes de la química. Ambos quieren olvidar
el dolor de sus vidas, hasta que un día se encuentran en la escuela,
él como profesor y ella como alumna.
Sobre
la autora
Brittainy
C. Cherry
siempre
ha sentido pasión por las letras. Estudió Artes Teatrales en la
Universidad de Carroll y también cursó estudios de Escritura
Creativa. Le encanta participar en la escritura de guiones, actuar y
bailar. Aunque dice que esto último no se le da muy bien. Se
considera una apasionada del café, del té chai y del vino, y opina
que todo el mundo debería consumirlos. Brittainy vive en Milwaukee,
Wisconsin, con su familia y sus adorables mascotas.
Opinión
personal
Ashlyn
es una chica que con solo diecinueve años se encuentra en el momento
más amargo de su vida. Acaba de perder a su hermana gemela Gabby y
su madre la rechaza porque supuestamente le recuerda demasiado a su
hija fallecida, con la que tenía un vínculo especial a diferencia
de Ash. Debido a ello, se ve obligada a mudarse a casa de su padre a
Edgewood, Wisconsin. Un padre que ha estado ausente durante toda su
vida y que ahora tiene una nueva familia a la que ella desconocía
por completo. Pero no todo es tristeza. En el trayecto en tren que la
lleva hacia una nueva etapa de su vida, Ashlyn conoce a un atractivo
chico de ojos azules, Daniel, que llama poderosamente su atención.
Entre ellos surge una poderosa atracción que les llevará a
compartir el uno con el otro esos huecos y trocitos rotos de su
corazón. Él también ha perdido a dos seres muy queridos y su
entendimiento es inmediato.
Amor
y comprensión unirán a Ashlyn y Daniel hasta el primer día de
clase, cuando ambos descubran que son alumna y profesor y que una
relación entre ellos es imposible. Daniel pasará de ser un chico
amante de la música y la literatura a ser el señor Daniels.
Llegados a este punto dejad que comente un par de cosas. La primera
es que me hubiese gustado descubrir esa relación alumna-profesor por
mí misma. Creo que últimamente las sinopsis rebelan demasiado de lo
que nos vamos a encontrar en el libro y eso me molesta un poquito. Sé
que es difícil concentrar en unas pocas frases toda una novela y que
además se tiene que captar la atención del lector para que se
decida a comprarla pero agradecería que no fuese a costa de
privarnos de descubrir por nosotros mismos un detalle tan interesante
como este. Que si bien se puede intuir, siempre es mejor dejárselo a
la imaginación del lector. Pero en fin...
La
segunda es advertiros que no dejéis de leer porque penséis que esta
es una trama muy trillada porque no lo es para nada. Pues la historia
de Ashlyn y Daniel va mucho más allá del tremendo contratiempo que
supone que él sea su profesor. La capacidad de inventiva y de
transmitir de su autora hace que en seguida veas que esta no es una
historia de amor más al uso. Es una historia de amor, sí, pero
también lo es de amistad, de encontrarse a uno mismo, de caer y
levantarse aún cuando las adversidades se acumulan una tras otra de
manera tan aplastante que te cuesta la vida respirar; de creerse roto
por ser o querer de una manera diferente; del amor por los libros, la
música y los versos de Shakespeare. Una historia donde las
relaciones padres e hijos, hermanos, amigos y compañeros de clase
tienen mucha importancia y nos hace reflexionar sobre ellas también
en nuestra vida real.
Los
capítulos, de breve extensión, alternan las voces de los dos
protagonistas y eso ayuda a conocer ambos puntos de vista. Cosa que
agradezco mucho en una relación de este calibre donde ambas partes
han de tomar decisiones vitales para que esta prospere o no y que de
otra manera, quizá costaría entender o incluso resultaría
incoherente.
Los
diálogos, sobre todo entre Ashlyn y Daniel son sencillamente
deliciosos. La manera tan poética que tienen de hablarse
intercalando versos del dramaturgo inglés hace que la prosa de
Brittainy tome un cariz muy superior al que estamos acostumbrados a
encontrar en novelas New Adult de estas características. No podemos
ver a Daniel cuando le dedica esas palabras tan tiernas a Ashlyn,
pero por cómo lo describe su autora, desprende tanto amor, calidez y
humanidad que es imposible no sentir un nudo en la garganta. Muestra
de ello es la cantidad de citas que han poblado mi bloc de notas a lo
largo de la lectura de la novela que he tomado como auténticas
píldoras de sabiduría por si algún día las necesito.
Y
no puedo acabar la reseña sin mencionar a tres personajes
secundarios que me han robado el corazón igual o más que sus
protagonistas. Y estos son la hermana fallecida de Ashlyn, Gabby; y
sus dos nuevos hermanos de quien ella desconocía totalmente su
existencia, Ryan y Hailey Turner. Gabby, sin estar presente
físicamente tiene un papel muy importante en la vida tanto de los
que la conocieron como los que no y Ryan y Hailey son tan dulces,
inocentes y buenos con Ashlyn que es imposible no sentir simpatía
por ellos y quererlos abrazar cuando sus propios problemas y demonios
llaman a la puerta y les hacen sufrir.
Por
todo lo que os he contado y más que tengo que callar, os recomiendo
esta novela y su predecesora en nuestro país, El aire que
respira. Parafraseando un poco al señor Daniels, ambas historias
nos enseñan que no hay nada de malo en estar roto durante un tiempo
y sentir nada más que dolor, porque de algún modo, llega un día en
que la felicidad eclipsa ese dolor.
Nos
leemos en el próximo post.

