Fecha
de publicación: 16 de
marzo de 2017
Género:
Novela contemporánea, narrativa romántica
Editorial:
Suma Internacional
Número
de páginas: 528
Encuadernación:
Rústica con solapas
Precio:
19,90€
Sinopsis
La
autora de Yo antes de ti vuelve con una historia que te emocionará.
Dos
mujeres separadas por un siglo pero unidas por su determinación a
luchar por lo que más aman.
A cualquier precio.
A cualquier precio.
En
1916 el artista francés Édouard Lefèvre ha de dejar a su mujer,
Sophie, para luchar en el frente. Cuando su ciudad cae en manos de
los alemanes, ella se ve forzada a acoger a los oficiales que cada
noche llegan al hotel que regenta. Y desde el momento en que el nuevo
comandante posa su mirada en el retrato que Édouard pintó a su
esposa nace en él una oscura obsesión que obligará a Sophie a
arriesgarlo todo y tomar una terrible decisión.
Casi
un siglo más tarde, el retrato de Sophie llega a manos de Liv
Halston como regalo de boda de su marido poco antes de su repentina
muerte. Su belleza le recuerda su corta historia de amor. Pero cuando
un encuentro casual revela el verdadero valor de la obra, comienza la
batalla por su turbulenta historia, una historia que está a punto de
resurgir, arrastrando con ella la vida de Liv.
Opinión
personal
A
estas alturas son pocas las personas que no conocen a Jojo Moyes,
más aún tras la adaptación cinematográfica de su novela Yo
antes de ti con Emilia Clarke y Sam Claflin en el reparto. En lo
que a mí respecta, tras conocer la desgarradora historia de Louisa y
Will tras su publicación aquí en España, no pude resistir en leer
algo más de esta escritora y continué con Uno más uno, que
sin duda, hizo que confirmara a Moyes como una de esas autoras a
tener muy en cuenta y no dejar escapar. Así que empecé a esperar
con impaciencia que se tradujeran otros trabajos suyos y a día de
hoy creo que ya lo tengo todo. Primero conseguí Después de ti,
la esperada continuación de la ya mencionada y aclamada novela que
la dio a conocer; después Hasta siempre, mi amor en formato
digital y el pasado mes de marzo, en una compra más que impulsiva,
amplié la familia con su último título La chica que dejaste
atrás y otros tres títulos que la editorial De Bolsillo tuvo la
gentileza de sacar con unas portadas a cual más preciosa: La casa
de las olas, El bazar de los sueños y Regreso a
Irlanda. De esta última solo había visto un ejemplar de segunda
mano en un mercadillo de libros aquí en Barcelona y no había
vuelto a saber nada más, así que me consideré muy afortunada al
poder llevármelas todas a casa en un mismo día. Todavía no las he
leído todas, no obstante. Por un lado no he tenido tiempo para
hacerlo y tampoco creo que sea muy prudente leer de un tirón a una
misma autora. Para mí es necesario cambiar de escritor e incluso de
género para no caer en la monotonía o un bloqueo lector de esos que
no te permite disfrutar de la lectura.
Así
que de momento, os hablaré de La chica que dejaste atrás y
más adelante ya os iré contando más cosas de sus otras novelas.
Por
lo que he contado hasta ahora, podría parecer que he disfrutado
mucho con la novela tal y como lo hiciera con los títulos que he
mencionado al principio (Yo antes de ti y Uno más uno)
pero no ha sido así o, al menos, no en gran medida. Espero que al
final de la reseña entendáis el por que.
Dividida
en dos partes, nos narra la historia de dos mujeres en dos siglos
diferentes y con vidas que nada tienen que ver una con la otra pero a
las que une un retrato.
Por
un lado tenemos a Sophie Lefèvre, una sencilla y muy trabajadora
mujer que vive con sus hermanos y sobrinos en el pueblo francés de
St. Péronne durante la ocupación alemana en la Primera Guerra
Mundial. Regenta el antiguo hotel de sus padres ya fallecidos y lucha
por salir adelante a diario sin nada que llevarse a la boca y el
recuerdo de su marido Édouard, un artista al que no ha quedado más
remedio que luchar en el frente.
Por
otra tenemos a Liv Halston, una mujer que ya en el Londres de 2006
perdió hace cuatro años a su marido y que ha sido incapaz de
recuperarse y tomar las riendas de su vida. Una vida que oscila entre
la casa de vidrio que construyó para ellos David, el marido
fallecido, y las deudas que cada vez se acumulan más y a las que no
sabe cómo hacer frente. Solo el retrato que él le regaló en su
viaje de novios la mantiene un poco a flote. Pero esa sensación no
durará para siempre cuando los herederos del cuadro lo reclamen y
para ello recurran al único hombre al que Liv se ha atrevido a
acercarse en años, Paul.
Como
no os puedo desvelar mucho más para no estropearos la lectura en
caso de que os animéis a hacerlo, os diré que si bien la historia
de Sophie me llegó por completo al alma y viví y lloré con ella y
los suyos la pérdida, la frustración de no poder escapar de todas
las injusticias y crueldad que conlleva una guerra, la de Liv, no me
impactó como debiera. A ver, entiendo que estaba muy enamorada de
su marido y lo perdió de una día para otro pero cuando vienes de
leer un drama como el de Sophie y los centenares o miles de personas
que padecieron las miserias del hambre, las bombas, las torturas o
los abusos, no me pidáis que empatice con una mujer que está sana,
tiene a su padre a su lado y amigos y un hombre que se acaba de
enamorar de ella y quiere verla feliz.
Si
le di una oportunidad y seguí leyéndola fue porque habla de un tema
que como licenciada en historia del arte (aunque no ejerzo) me
interesaba y mucho, que es el expolio de obras de arte por parte de
los alemanes en ambas guerras mundiales y cómo las leyes tuvieron
que hacer frente a los familiares que en su día decidieron
recuperarlas tras la pérdida que supuso para ellos ser despojados de
todo aquello que les pertenecía por derecho y que tan vilmente les
fue arrebatado. Esta parte junto con la valentía y fortaleza que
muestra Sophie, su manera de no flaquear cuando a mí me temblaban
las piernas al imaginarme en una situación parecida, es lo que hace
bajo mi punto de vista que la novela valga la pena. No sé, quizá si
Liv no hubiese sido otro personaje con tanto drama mi opinión sería
diferente ya que hubo un momento en el que dieron ganas de
zarandearla para que despertase y viera que su vida no era tan mala
como ella creía. O quizá era precisamente eso lo que perseguía
despertar en nosotros Moyes con este personaje. ¿Qui le sait?
Otro
aspecto que me gustaría comentar es el de la portada ya que tengo
sentimientos encontrados respecto a ella. Entiendo que han querido
mantener una misma linea para identificar o diferenciar a Jojo Moyes
de otros autores con esos colores y esa tipografía pero si os fijáis
en las portadas de sus otras novelas publicadas en edición de
bolsillo y teniendo en cuenta la historia tan real y dramática que
se nos relata, yo hubiera escogido otro diseño. Creo que esos
colores azul y amarillo no le otorgan la seriedad que debiera. Más
bien parece una portada para una novela chic lit. ¿A vosotr@s qué os parece?
Pero
bueno, dejando a un lado el “mal rollo” o antipatía que me haya
podido generar un personaje en cuestión, se agradece el trabajo
hecho por la autora y que queda reflejado en los agradecimientos al
mencionar sus fuentes para poder escribir sobre un espacio apenas
documentado de la historia de la Primera Guerra Mundial y a los
consejos que recibió sobre la restitución y procedimientos legales
y prácticas jurídicas sobre el expolio.
Ahora
solo me queda seguir leyendo los otros libros que compré y esperar
haber acertado con ellos tras el regusto amargo que me ha dejado
parte de esta historia.
A
los que la habéis leído ya, ¿habéis sentido lo mismo con respecto
al personaje de Liv? Y los que todavía no lo habéis hecho, ¿le
daréis una oportunidad?
Nos
leemos en el próximo post.



